QUÉ SON LOS PENSAMIENTOS OBSESIVOS Y CÓMO GESTIONARLOS

Lo primero que tenemos que aprender a diferenciar es lo que es un pensamiento obsesivo de lo que es un pensamiento rumiativo. Este último se trata de un pensamiento que tiende a meterse en nuestra mente de forma intrusiva, insistente, generando preocupación. Este tipo de pensamiento es aquel que solemos utilizar cuando decimos “me estoy rayando” o “no paro de darle vueltas a este tema”. Estos son los más comunes y los que todos en algún momento de nuestra vida experimentamos.

Los pensamientos obsesivos son aquellos que, aunque también aparezcan de forma intrusiva en nuestra mente, generan un elevado grado de ansiedad y malestar por la creencia de que pudieran ser ciertos. Interfiriendo de forma significativa en la vida de la persona y, a menudo, surgiendo la necesidad de neutralizarlos para que la ansiedad cese. 

Por ejemplo, una persona que sufre este tipo de pensamiento obsesivos puede pensar “¿y si le hiciese daño a mi hijo?” e inmediatamente cuestionarse que esto puede ser verdad y que por lo tanto existe una alta probabilidad de que haga daño a su hijo, provocando el consiguiente sufrimiento. 

Pensamiento rumiativo: cuando estamos preocupados por algo y no paramos de darle vueltas en la cabeza. Nos genera malestar y nos cuesta detener ese ciclo de pensamientos, generalmente negativos. 
Pensamiento obsesivo: aparece de forma intrusiva, somos conscientes de que es irracional, pero la posibilidad de que pueda ser cierto genera un elevado grado de ansiedad, interfiriendo en el día a día. 

Estos tipos de pensamientos suelen sufrirlo las personas que padecen un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). 

¿Cómo podemos gestionar los pensamientos obsesivos?

  • Aceptar el pensamiento obsesivo. Este es el paso más difícil, pues supone tener que aceptar la ansiedad que estos nos generan. Piensa que cada vez que intentamos eliminar el pensamiento obsesivo lo que estamos haciendo es hacerlo más fuerte, reforzándolo.

La clave está en aprender a observarlos, a distanciarnos, y verlo solo como lo que son, pensamientos, no acciones reales. Si nuestros pensamientos implicarán realidad podríamos pensar que nos va a tocar la lotería y que nos tocara. 

Te animamos a que veas este video de la metáfora del invitado indeseado, te ayudará a entender porque no sirve de nada intentar echar a ese pensamiento tan molesto:

2. Aprende técnicas de relajación que te ayuden a gestionar la ansiedad que se deriva de los pensamientos, de tal manera que cuando estés frente a frente con tu pensamiento puedas focalizar tu atención en respirar y en tranquilizarte para que la ansiedad vaya disminuyendo. 

Prueba a cerrar los ojos, y pensar que en cada exhalación el pensamiento obsesivo sale de tu cuerpo, y lo observas desde fuera. En cada inhalación coges fuerza, paz y tranquilidad. 

3. No neutralices el pensamiento obsesivo. Una neutralización es aquello que haces para que la ansiedad disminuya. Puede ser una acción, racionalizar el pensamiento, preguntar a alguien para que me diga que eso es una obsesión y reafirmarme, pensar en otra imagen para que la obsesión se vaya… sea la que sea realizar una neutralización no nos ayuda. Aunque a corto plazo sientas que tu ansiedad se libera, las neutralizaciones solo están alargando nuestro problema y reforzándolo, ya que cada vez toleramos menos la ansiedad, lo que hace que cada vez el pensamiento obsesivo nos provoque todavía más ansiedad. 

4. Exponte al pensamiento obsesivo. Los trastornos fóbicos y los pensamientos obsesivos tienen mucho en común. Las personas con obsesiones generan verdaderas fobias a su propio pensamiento. 

Si una persona tiene fobia a los ratones lo que haremos será poco a poco ir exponiéndose a estos animales. Siempre de forma muy progresiva, y sólo cuando esa persona se sienta preparada. Primero verá imagenes de dibujos de ratones, cuando esto ya no le provoque ansiedad verá imagenes de ratones reales hasta que la ansiedad ante este estímulo vuelva a disminuir. Poco a poco iremos subiendo la escala de exposición conforme la ansiedad disminuye. Con los pensamientos obsesivos conviene hacerlo igual. 

Si te expones al pensamiento tu ansiedad acabará por desaparecer. Si bien, esta técnica te recomendamos que la lleves a cabo siempre supervisado por un profesional. Para esta técnica será imprescindible que domines las estrategias de relajación.

La realidad es que los pensamientos obsesivos generan un gran malestar en la persona, y aunque te explicamos brevemente cuatro pautas que puedes poner en práctica para tratar de gestionarlos, desde nuestro equipo de psicólogos en Pinto te recomendamos acudir a un profesional a que te ayude en este proceso.

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